Cirugía



JUANETES:


El hallux valgus corresponde a una desviación evolutiva del hallux en abducción (hacia fuera) y en pronación (rotación antihoraria). Hay varias anomalías anatómicas (deformación en varo del primer metatarsiano, formación de un juanete, hipertrofia de la eminencia medial, artrosis de la primera articulación metatarsofalángica, dedo gordo en martillo, durezas, callos y metatarsalgia) que favorecen la aparición de una disfunción del dedo gordo del pie que desencadena esa desviación más allá de los 15º. A partir de los 15 a 20 años, los músculos extrínsecos del hallux (extensor y flexor largos) se debilitan, se retraen y acentúan de forma progresiva el valgo a medida que pasa el tiempo y se pasa de una decena de grados a más de 30º (1, 2). Junto al pie plano, el hallux valgus comprende las deformidades más frecuentes del pie.





CALLOS:


(helomas) Los helomas normalmente son producidos por las fricciones del calzado al caminar, ó también pueden ser generadas por malformaciones en las articulaciones; este tipo de hiperqueratosis se puede dar en la zona plantar metatarsal, talar y dorsal. De cualquier dedo excepto en el primero.



CALLOS blandos (helomas intedigitales u ojos de gallo) Los helomas interdigitales son producidos por utilizar calzado demasiado estrecho, ó por desviaciones y deformaciones en las articulaciones, y normalmente se encuentran como su nombre lo dice entre los dedos. Principalmente entre el cuarto y el quinto espacio interdigital.





UÑAS ENCARNADAS (onicocriptosis)


Las uñas encarnadas (también conocidas como uñas enterradas u onicocriptosis) son un fenómeno bastante común dentro de la patología del pie. Se producen cuando la uña, normalmente la del dedo gordo aunque puede afectar a cualquier otra, crece hacia dentro de la carne. Este proceso suele ir acompañado de dolor, enrojecimiento e inflamación, ya que en muchos casos suele infectarse la zona.

Existen multitud de causas que pueden conllevar la aparición de una uña encarnada, pero las más habituales están relacionadas con el uso de un calzado inapropiado que oprime excesivamente la zona de los dedos, así como el hecho de recortar excesivamente las uñas.





DEDOS EN GARRA

Los dedos en garra se deben a la contractura o flexión permanente de las articulaciones de los dedos del pie; normalmente afecta al segundo, tercero y cuarto dedo. Esta deformidad suele producir dolor, irritación y la aparición de durezas y callos, debido al rozamiento continuo de los dedos con el calzado.

En las fases iniciales de aparición de esta patología, las articulaciones de los dedos afectados aún conservan cierta flexibilidad, por lo que no es necesario el tratamiento quirúrgico. En los casos más avanzados, donde las articulaciones afectadas son mucho más rígidas, puede ser necesaria la cirugía.